Cómo reciclar una silla de escritorio

Conchi

26/11/2014

¿Sabías que? La silla se difundió un poco más recién en el siglo XVI, cuando la burguesía comenzó a reclamar para sí el privilegio del asiento. Con el impulso vivido por el comercio aparecieron las primeras “profesiones de sentados”: comerciantes, vendedores y contables cumplían con sus tareas cada vez más en un puesto de trabajo estático, sedentario, o sea, sentados. Como los libros de balance de los contables tenían forma alargada y se debían desplegar sobre varias mesas, pronto se inventó una silla con ruedas, para así poder desplazarse con más celeridad desde un extremo al otro del balance.

Pues bien hoy voy a hablaros de como reciclar una silla de ruedas de esas baratitas, que podemos encontrar en Ikea, grandes superficies… En especial esta silla:

He tenido que bajar la foto de internet porque perdí muchas fotos del móvil hace poco y muchas de las cosas que os quiero explicar, se me dificultan, pero bueno lo voy a intentar!

La silla la conseguí de una clínica veterinaria que abrió mi marido, pero que a los pocos meses se cerró por no ponerse de acuerdo con el dueño del local, como la cosa desde el principio no estaba clara! se amuebló y acondicionó con muebles de Ikea.

El otro día intentando conseguir una silla para mi hijo que vive en Madrid recientemente, mi marido me comento de esta silla, que estaba inutilizada, me ha venido de maravilla y ahora veréis el cambio, no tiene nada que ver!.

Un amigo que es tapicero, me indico de deshacer todo la tela de la silla (skay), descosiendo los pespuntes para luego con esos trozos de tela, poder sacar los patrones con papel de seda. Pero no me apetecía hacer tanto trabajo! ni arriesgarme a destrozar la silla y que luego no me gustase.

Así que primero de todo desmonte la silla, en varias partes; reposabrazos, respaldo, asiento…Y luego se me ocurrió cubrir el respaldo de la silla con papel de seda y poner un caminito de agujas palpando cada pespunte con la mano, excepto la parte central que la prefería lisa (las agujas son fáciles de colocar, la silla es de esponja),  cuando ya tuve los caminitos con las agujas, repase todo el camino con un lápiz, quite el papel y quedaron las rayas definiendo los patrones, seguido a esto corte los patrones de papel. Luego con esos patrones corte la tela, siempre dejando en la tela mínimo 2 centímetros más a los bordes, de lo que es el patrón de papel, para poder coser bien y que quede bastante tela dentro en los pespuntes (evita el deshilachado). A mi me gusta una vez el patrón de papel unido a la tela con agujas, repasar en la tela el borde con una tiza de costura, porque eso luego me sirve de guía cuando hago la costura a máquina.

El asiento es más fácil, simplemente lo grape, (la silla por bajo estaba bien), ademas el pie con ruedas imposibilita poner una funda, lo que sí hice, fue pegar con barra de pegamento de tela una cinta negra de algodón, para disimular las grapas.

Por último cambié las ruedas, bueno esto ya fue cuestión de mi amigo el herrero, porque no conseguí ruedas de hierro con el mismo anclaje que las de plástico, Juan (herrero) tuvo que cortar el metal de la rueda negra y soldar a las ruedas de hierro que le lleve.

Bueno el trabajo considero que ha valido la pena, la silla con esas ruedas queda mucho más reforzada y no parece la silla de Ikea, de momento hace su papel.

Si tenéis algun comentario o pregunta, por favor no dudéis en hacerlo y si os gustan mis artículos compartir.

Conchi.

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El autor

Conchi.

Apasionada por los animales, la naturaleza, los rastros y las cosas viejas que nos enseñan historias pasadas. Enamorada de la restauración, coleccionista nata y amante de todo lo que tenga que ver con la creatividad.

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